¿Stress postvacacional?

¡se acabó lo bueno!

¡vuelta a la normalidad!

Acabo de llegar de vacaciones y en esta primera semana sólo he oído los típicos tópicos y frases que NO AYUDAN, a los que he contestado con firmeza y convencido:
“Las vacaciones han estado geniales y he disfrutado a tope, ahora empieza lo divertido”
“Hemos vuelto y si tengo que elegir, prefiero volver a no volver”
Las personas que recibían este mensaje decían la mayoría que así da gusto, que qué optimismo y se les ponía una sonrisa (a unos pocos, la mayoría me miraban como si estuviera loco, que también es verdad).

Por ello no sale de mi cabeza la siguiente pregunta:

¿merecen la pena los 240 días de trabajo (quitando fines de semana, ¡menos mal!) por 24 días de descanso, relax, tiempo empleado en lo que quieres y te apetece?

Primera idea: buscar un equilibrio mayor del 10% DE TU VIDA entre lo que te apasiona y el “trabajo”, llegar a que sean lo mismo, no habrá línea que separe estos dos periodos drásticamente, será un paso degradado.

Segunda idea: ¿por qué llegar extenuado a este periodo?, que se convierta en una necesidad, la aguja del depósito al mínimo, oyendo frases del tipo “sino me voy exploto o mato a alguien”…

Tercera idea: lo dice mi padre: “si no trabajas y estas siempre de vacaciones, ¿con qué te las pagas?” No exento de razón, puesto que si quieres pegarte un lujo de viaje, hoteles, restaurantes, visitas,… por muy “low cost” que sea, necesitas dinero.

 

De este modo, recordando las puestas de sol (la foto es Zahara de los Atunes este Agosto), he llegado a las siguientes conclusiones:

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  • Busca y encuentra tu pasión, lo que te gusta hacer y pueda ser útil a los demás, aportando valor y que a esto lo pongas precio, de este modo generarás ingresos y el paso a los períodos de descanso no será un cambio por necesidad vital sino porque tú lo quieres, cuándo, cómo y dónde desees.
  • Mantén la balanza al menos en medio entre obligación y ocio, así estarás trasladando ese pírrico porcentaje actual del 10%, al máximo que tú quieras dotarle. Usa tiempos de disfrute en el día y la semana (empieza a usar microvacaciones: “me voy una hora de vacaciones”, hacer deporte, leer,…)
  • Busca tiempo en tu día a día para tu “isla de libertad” (ya me gustaría haber ideado este superconcepto, pero se lo debemos a Sergio Fernández y su “Pensamiento Positivo”), ese espacio necesario donde ponerte a pensar en tu PLAN B, el que te va a permitir todo lo anterior y llévalo a cabo.

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Como decían los sabios “Querer es poder”, consigue que todos los días sean VACACIONES. Yo lo hago más trascendental:
“Todo lo que se genera en el plano mental, tiene su reflejo en el plano real, pero hay que llevarlo a la acción”.
Muchas gracias y mucho karma positivo